
Antes de que comience la representación de Tres tristos traumes el público se encuentra con una imagen desconcertante: un dibujo desbordante de color, casi infantil, que contrasta con la desnudez de una escenografía reducida a un sillón blanco y unos pocos muebles. Pronto comprendemos que estamos en la consulta de un psicólogo, pero aquel dibujo,…