El pasado 9 de octubre se celebró el día de la Comunitat Valenciana a través de la apertura del Cine Cervantes, lugar donde un grupo de actores y actrices se juntaron para hacer teatro días antes del final de la Guerra Civil española. A través de la palabra “torna” se creó un viaje en el tiempo hasta el lunes 27 de marzo de 1939 y, de un momento a otro, todo el público se encontraba allí, observando el ensayo de una parodia del Don Juan Tenorio en valenciano. Los actores y la puesta en escena ayudaron sobremanera a adentrarse en la obra porque, a pesar de ser una lectura dramatizada, a veces se daba pie al olvido completo de la existencia de los textos. La dirección ocupa una responsabilidad muy importante en este efecto, se podía observar un trabajo previo de comprensión de los personajes en profundidad y cómo esto ha sido transmitido a los intérpretes uno por uno.
En el elenco llamaba la atención el factor intergeneracional y cómo se complementaban los unos con los otros, pudiendo representar hasta tres generaciones en un momento histórico tan complicado, sus diferentes matices y formas de ver el mundo. Podías sentir la frialdad de algunos personajes en su forma de hablar y, al segundo siguiente, oír la voz de Tomás, el protagonista y más pequeño de todo el elenco, con una delicadeza e inocencia que podría romper cualquier esquema de adultos. Precisamente cualquiera podría haberse sentido identificado en esta obra por su cotidianidad y representación de muchos sectores de la sociedad. Es decir, algunos personajes podrían recordarnos a nuestros abuelos y a las historias que cuentan de cómo era la vida en aquella época. Otros personajes nos recuerdan a nosotros mismos, a todo lo que perdemos por el odio, por tener que escondernos para hacer lo que amamos, para amar a quién queramos.
De repente escuchas “Finca Pedro José”, “los bombardeos del mercado” o “la visita de la barraca en Alicante” y te das cuenta de lo cerca que está “Bajo las raíces de la viña” de nuestra historia más cercana. Te paras a pensar en que justo antes de una represión que duró demasiados años pudo haber habido una última obra de teatro, aquí, en Sant Joan, o en cualquier otro lugar de Alicante, o en cualquier otro de esos muchos lugares que están en guerra en nuestro mundo. Piensas que los miembros de la obra tendrían sueños, ilusiones y miedos que les llevarían a tomar decisiones que cambiarían sus vidas. Al final todos acaban luchando por aquello que quieren: la familia, el amor o el teatro. Eso es precisamente lo que define a esta obra y lo que Maniquí Teatre y Noé Vicente han logrado transmitir a un público que, sin lugar a dudas, abrió sus corazones ante una obra con tanta humanidad.
Título: Bajo las raíces de la viña.
Lugar: Auditori Antonio Gil.
Elenco: Xavi Sendra, Lucía Salas, Carmen Loupi, María Luisa Candelas, Rafael Garberí, Pablo Iváñez, Enrique González, Antonio Viudes, María Mira, Rosa Ramos, Eliana Santamaría, Fernando Flores, Daniel Díaz, Alberto Petrulea, Luca Rodes, Gonzalo Sarabia, Daniel Sampedro.
Autoría y dirección: Noé Vicente.

Deja una respuesta